Té Maya necesitaba construir un lenguaje visual más consistente para redes, campañas y contenido digital sin perder la familiaridad de una marca de consumo cercana, cotidiana y reconocible.
El trabajo se enfocó en desarrollar una dirección visual capaz de ordenar la presencia de la marca, generar piezas con mayor intención y crear escenas que conectaran el producto con momentos reales: descanso, familia, conversación, antojos, clima, rutina y pequeños rituales diarios.
Se trabajaron composiciones para producto, fotografía, retoque, generación visual, piezas estáticas y videos cortos, cuidando que cada ejecución conservara el carácter de la marca y funcionara como parte de un sistema, no como publicaciones aisladas.