En 2020, Té Maya enfrentó un golpe directo: el cierre del país, la caída del canal HORECA y una distribución limitada justo cuando el consumidor dejó de comprar como antes.
Creamos alianzas con servicios de delivery emergentes, activamos samplings estratégicos y llevamos la marca a nuevas rutas de consumo en casa.
El resultado no fue una historia inflada de crecimiento imposible. Fue algo más valioso en plena pandemia: estabilidad, presencia de marca y una relación que se convirtió en alianza de largo plazo.